Una carta de amor a Tornquist, desde Minneapolis

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John W. Moravec plantea la necesidad de generar nuevas oportunidades.

Aunque vivo lejos, Tornquist ocupa un lugar especial en mi vida. Tengo familia allí y regreso varias veces al año. Por eso me duele el anuncio del cierre de Papelera del Sur y me preocupa profundamente el futuro de una comunidad a la que quiero.

Tornquist enfrenta un problema que conocemos en muchas localidades dependientes de una sola industria. La pérdida de más de 160 empleos golpea a las familias y a toda la economía local. También amenaza con provocar algo difícil de revertir: la partida de técnicos, ingenieros, profesionales y jóvenes que buscarán oportunidades en otros lugares. Cada persona que se va se lleva conocimientos, experiencia y parte del futuro de Tornquist.

Las gestiones provinciales quizás consigan mantener la fábrica funcionando un tiempo más. Ojalá. Pero la confianza económica ya recibió un golpe muy fuerte. Mientras tanto, llegan los comunicados de solidaridad de los partidos políticos. Las palabras cuestan poco. La inacción cuesta mucho. Las familias necesitan empleo, seguridad y motivos para creer que todavía tienen un futuro en su comunidad.

¿Cuánto tiempo más va a esperar Tornquist que otros le marquen el rumbo?

Tornquist cuenta con personas de enorme talento. Pensadores, profesionales, emprendedores y personas capaces de liderar su desarrollo económico, educativo y social. Hace falta apostar por ellos, con inversiones audaces, independencia de criterio y la decisión de construir un futuro propio. Las prioridades de la comunidad deben trascender los intereses políticos de turno.

Desde mi experiencia profesional en educación, y por lo que he observado durante mis visitas, considero que la calidad de la educación local presenta deficiencias importantes. Me preocupa que buena parte de la formación siga preparando a los jóvenes para el mundo laboral del siglo pasado. Sería injusto descargar esta responsabilidad sobre los docentes. El problema es más profundo: nos está faltando imaginación para pensar qué futuro queremos y qué capacidades necesitamos para construirlo.

Hay iniciativas valiosas para los jóvenes de Tornquist, impulsadas por docentes, instituciones y vecinos comprometidos. Merecen reconocimiento y mucho más apoyo. Pero es necesario pensar con mayor ambición. Necesitamos invertir en los jóvenes en las escuelas, en la vida cultural y cívica, en los espacios públicos, en los emprendimientos y en cada ámbito donde puedan desarrollar sus capacidades. Darles recursos, escuchar sus ideas y confiarles responsabilidades reales. Que descubran desde jóvenes que pueden cambiar las cosas y construir oportunidades en su propia comunidad.

Una comunidad que no logra despertar las ambiciones de sus jóvenes corre el riesgo de perderlos. Y cuando se pierde el talento, también se pierden oportunidades para construir algo mejor.

El cierre de Papelera del Sur debería sacudirnos. Tornquist tiene la inteligencia, la creatividad y la capacidad para generar nuevas oportunidades. Hace falta convertir ese potencial en inversiones, decisiones y acciones concretas. La resignación no es una estrategia económica.

Desde Minneapolis, con el cariño que siento por esta comunidad, deseo que Tornquist encuentre la valentía de hacerse cargo de su propio futuro.

Porque el futuro de Tornquist le pertenece a su gente. Y es hora de actuar como si de verdad lo creyéramos.

John W. Moravec, PhD
Director de Education Futures
Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos