Las primeras horas del Partido de Las Sierras: creación, expectativas y resistencias

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La creación del distrito en 1905 abrió una etapa decisiva para Tornquist.

La historia del Partido de Tornquist comenzó con el impulso del trabajo, la confianza en el porvenir y las posibilidades que ofrecían el ferrocarril, los negocios y una naturaleza pródiga. En sus primeros años, Tornquist era una colonia agrícola cuya suerte dependía en buena medida de las cosechas. Con el tiempo, aquel núcleo se transformó en pueblo y comenzó a organizarse: ya en 1892 hubo gestiones vecinales en ese sentido.

El crecimiento de la colonia y las iniciativas de don Ernesto Tornquist alentaron nuevos proyectos para la zona. Pero la creación de un distrito propio no estuvo exenta de resistencias. La posibilidad de separar esas tierras de otros partidos, especialmente de Bahía Blanca, generó objeciones y abrió un período de tensión en las primeras horas del nuevo Partido de Las Sierras.

La creación se dispuso mediante la Ley provincial 2.926, sancionada el 15 de septiembre de 1905 y promulgada por el gobernador Marcelino Ugarte el 28 de septiembre de ese año. El nuevo partido se conformó con tierras que pertenecían a Bahía Blanca, Puan, Villarino y Saavedra, y estableció el asiento de sus autoridades en el pueblo de Tornquist.

Ocho días después de la sanción de la ley, un editorial publicado el 23 de septiembre de 1905 expresó una firme oposición a la creación del distrito. El texto cuestionaba la pérdida de territorio y de recursos para los partidos vecinos, y describía con dureza el futuro que, a su entender, tendría la nueva cabecera:

“Desmembrar a Bahía Blanca, Puan, Villarino y Saavedra, quitarles un pedazo de territorio, suprimirles fuentes de recursos con que contaban para un desarrollo futuro, para crear un nuevo distrito que no tendrá jamás su vida propia y será siempre una hipoteca para el Estado provincial; ir contra la corriente, ir contra el progreso de la región y contra los intereses de los vecinos. Además, el pueblito vecino elegido para cabecera del partido de Las Sierras será, por muchos años, si no por siempre, un apéndice de Bahía Blanca, un pequeño centro absorbido por el vigoroso organismo de nuestra ciudad, un pueblito anémico en perfecto atraso”.

La postura volvió a aparecer al día siguiente de la promulgación de la ley. En su edición del 29 de septiembre de 1905, el matutino bahiense La Nueva Provincia se refirió a Tornquist como “capital del nuevo partido” y sostuvo:

“Está a muy poca distancia de Bahía Blanca. Es una villa de muy relativa importancia, ubicada en un latifundio que vive y vivirá de la vida de nuestra ciudad, Bahía Blanca, sin poder adquirir energías para desenvolverse y retribuir en beneficios colectivos la renta que extraiga de los contribuyentes”.
Las expresiones dan cuenta de intereses y opiniones enfrentados en torno a la creación del distrito. En ese contexto, el gobernador Ugarte promulgó la ley y avanzó con la organización institucional del nuevo partido.

El 23 de octubre de 1905 designó como comisionado municipal a don Manuel Láinez, senador nacional y propietario de la estancia Las Vertientes, afincado en la zona y de reconocida trayectoria en la vida pública nacional. Su tarea fue poner en marcha la organización del Partido de Las Sierras.

Años después, la Ley 3.288, promulgada el 4 de noviembre de 1910, cambió el nombre del Partido de Las Sierras por el de Partido de Tornquist.