62 años del Jardín 901 "Constancio C. Vigil"

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Fundado el 4 de noviembre de 1964.

El próximo 4 de noviembre, el Jardín de Infantes Nº 901 “Constancio C. Vigil” de Tornquist celebrará su 62º aniversario, una fecha que invita a recorrer su historia, recordar a quienes hicieron posible su nacimiento y reconocer el trabajo de tantas generaciones que contribuyeron a su crecimiento.

Fue precisamente el 4 de noviembre de 1964 cuando el establecimiento comenzó a funcionar en dependencias municipales, cedidas oportunamente por el entonces intendente municipal, ingeniero Adolfo Kugler.

Su primera directora fue la docente Dolores Lacatena, quien tuvo a su cargo la única sección con la que contaba aquel pequeño jardín de infantes, que inició sus actividades con una matrícula reducida, pero con enormes expectativas y el firme propósito de brindar a los más pequeños un espacio de aprendizaje, contención y formación.

Con el paso del tiempo, la cantidad de alumnos comenzó a incrementarse y aquella iniciativa educativa fue adquiriendo cada vez mayor importancia dentro de la comunidad. El crecimiento de la matrícula hizo evidente la necesidad de contar con instalaciones propias, dando lugar a las primeras gestiones para concretar la construcción de un edificio destinado especialmente a la educación inicial.

El sueño del edificio propio

Luego de numerosas gestiones y esfuerzos compartidos, en 1967 se produjo la habilitación del nuevo edificio del jardín, ubicado en la intersección de las calles Ernesto Tornquist y Ameghino, un acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia de la institución.

En aquella etapa asumió la dirección la recordada profesora María Cristina Ghiani, primera maestra jardinera del distrito de Tornquist, cuyo nombre permanece ligado a los primeros años de consolidación del establecimiento.

Su dedicación y compromiso, junto al trabajo de quienes la acompañaron, contribuyeron a fortalecer las bases de una institución que continuaría creciendo y formando generaciones de niños y niñas.

Desde entonces, numerosas docentes y profesionales de la educación ocuparon cargos de dirección y vicedirección, aportando sus conocimientos, preparación, entusiasmo y una profunda vocación de servicio para conducir los destinos del jardín.

Cada una, desde su responsabilidad y en distintas épocas, dejó su impronta en una historia educativa que se fue construyendo día tras día.

El acompañamiento fundamental de la comunidad

Otro de los pilares fundamentales en el desarrollo del Jardín Nº 901 fue el trabajo de su cooperadora escolar, que desde los primeros tiempos acompañó las necesidades de la institución.

En este sentido, merece un reconocimiento especial Delfor Mendizábal, primer presidente de la Asociación Amigos del Jardín de Infantes, quien encabezó una tarea comprometida junto a un grupo de vecinos y colaboradores.

La obtención de materiales, la adquisición de mobiliario, las gestiones para mejorar las instalaciones y la búsqueda permanente de recursos fueron algunas de las responsabilidades asumidas por aquellas personas que comprendieron la importancia de acompañar el crecimiento del establecimiento.

Ese espíritu solidario, que caracterizó a los primeros colaboradores, continuó a través de los años con el aporte de distintas comisiones cooperadoras y familias que encontraron en el jardín un lugar de pertenencia.

Sesenta y dos años formando generaciones

Desde su fundación, el Jardín de Infantes Nº 901 fue creciendo junto a Tornquist, acompañando los cambios de la sociedad y las transformaciones de la educación, pero conservando siempre su esencia: brindar a la infancia un espacio donde aprender, jugar, descubrir y comenzar a construir los primeros vínculos fuera del ámbito familiar.

Por sus salas transitaron innumerables niños y niñas que hoy son adultos, padres y abuelos, muchos de los cuales conservan en su memoria las primeras canciones, los juegos compartidos, las celebraciones escolares y el cariño de aquellas maestras que acompañaron sus primeros pasos en la educación.

También fueron muchas las docentes, auxiliares, directivos y colaboradores que dejaron una huella imborrable en las paredes de la institución y, fundamentalmente, en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de compartir esa etapa tan especial de la vida.

Celebrar estos 62 años significa también rendir homenaje a la valentía, la determinación y la visión de aquellas personas que, en 1964, imaginaron y comenzaron a construir un espacio educativo que se convertiría en parte inseparable de la historia de Tornquist.

Un reconocimiento que alcanza a sus primeras autoridades, a quienes impulsaron la construcción del edificio propio, a las asociaciones cooperadoras, a las familias y a todas las generaciones de educadores que sostuvieron y enriquecieron aquel proyecto inicial.

Hoy, el Jardín de Infantes Nº 901 “Constancio C. Vigil” representa mucho más que una institución educativa. Es un lugar de recuerdos, de afectos, de encuentros y de primeras experiencias que acompañan a las personas durante toda su vida.

En este 62º aniversario, el reconocimiento y las felicitaciones para toda su comunidad educativa, por una trayectoria construida con dedicación, compromiso y profundo amor por la enseñanza.

Porque en cada niño que comienza a descubrir el mundo, en cada docente que enseña con vocación y en cada familia que acompaña, continúa creciendo aquel sueño que comenzó a hacerse realidad el 4 de noviembre de 1964.