El difícil momento de los centros de estética

HOY 10:00:14 | 301 LECTURAS | GENERALES

Cancelaciones masivas e insumos por las nubes.

Por Francisco Nutti.

Buenos Aires, 31 octubre (NA) — El sector del cuidado personal atraviesa un momento crítico, marcado por cancelaciones de turnos a último momento, el encarecimiento de los insumos y subas abruptas en los valores de los alquileres.

Frente a este escenario de ajuste y estrés financiero, los centros de estética y salones de belleza sufren una fuerte caída de la rentabilidad donde cada número define la continuidad del negocio. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, trabajadoras del rubro expusieron la encrucijada actual ante presupuestos ajustados y un consumo cada vez más selectivo.

“Los insumos están cada vez más caros, pero yo nunca bajé la calidad porque me gusta que mis clientas me elijan por mi servicio y no por si está barato”, precisó Antonella, dueña de Monique Studio. “En el último año aumentó la cantidad de personas que piden turno por primera vez y luego cancelan por falta de dinero. Las que nos dedicamos a esto sabemos que es algo que puede pasar, pero nunca se vio tanto como ahora”, destacó la joven al describir que en tiempos de bolsillos flacos, el “sálvese quien pueda” es una opción desleal, pero recurrente.

Por su parte Vanesa, responsable de VM, un centro de estética ubicado en el barrio porteño de Villa Urquiza, señaló: “La gente cuida el dinero y prefiere hacerse las manos que es lo que está a la vista. Por lo general mi clientela es muy respetuosa y no sufro de cancelaciones espontáneas, salvo que sea un imprevisto. Pero sí este año noté que algunas que venían dos veces al mes empezaron a venir una sola vez para ahorrar”. ´

Asimismo Lorena, titular de Tu Stylo, explicó: “El trabajo bajó un montón ya que se priorizan otras cosas. Muchas veces tengo en agenda a gente que ni siquiera cancela, directamente no avisa que se va ausentar”. Ante esa recurrente práctica, dio detalles de la incertidumbre que vive cada vez que se avecina un turno. “Estoy muy pendiente de las clientas, a quienes les mando mensajes hasta último momento para saber si va a venir o no”, completó..

Locales vacíos, atención en casa

El ajuste en el consumo y los costos locativos golpean de lleno al sector de la belleza en la Ciudad de Buenos Aires, donde los altos precios de los alquileres empujan a un número creciente de profesionales a repensar su modelo de trabajo.

Según el último relevamiento del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA) sobre el segundo cuatrimestre de 2026, la tasa de desocupación en los principales ejes comerciales trepó al 10,7%, lo que se traduce en 1.388 locales vacíos.

Frente a la imposibilidad de afrontar cánones mensuales elevados y expensas difíciles de sostener, muchas trabajadoras de centros de estética y cuidado personal optaron por replegarse y volver a atender en sus propios domicilios. Esta estrategia de supervivencia económica les permite abaratar costos fijos y postergar la inversión de abrir un local al público.

Postergar el turno, una opción cada vez más frecuente

Procedimientos que antes formaban parte de una rutina mensual estricta, como el perfilado de cejas, el lifting de pestañas o las sesiones de masoterapia, ahora se postergan o se espacian cada 45 o 60 días. Los tratamientos premium de mayor valor monetario son los primeros en sufrir caídas severas y obliga a las esteticistas a enfocarse en servicios básicos.

Para subsistir en este entorno recesivo, los centros de estética debieron aplicar estrategias creativas y de alta flexibilidad comercial. Muchas profesionales optan por “resignar rentabilidad” y ofrecer atractivos planes de financiación propia o descuentos en efectivo.

Los insumos, por las nubes

El eje del problema radica en la composición de la cadena de suministro. Desde geles hasta cartuchos específicos para tecnologías de rejuvenecimiento o depilación definitiva, la inmensa mayoría de las materias primas y las máquinas especializadas provienen del exterior.

Con los cambios en las cotizaciones cambiarias y el encarecimiento logístico, los proveedores actualizan sus listas de precios de manera continúa lo que deja a las profesionales sin valores de referencia claros para presupuestar tratamientos a mediano plazo.

A este desfase de costos se le suma el impacto del ajuste en los servicios públicos. Las facturas de electricidad y gas, indispensables para el funcionamiento de los equipos láser, sistemas de radiofrecuencia, climatización y esterilización, experimentaron subas considerables que erosionan directamente las ganancias de los locales comerciales.

En consecuencia, mantener persianas abiertas implica hoy una estructura de costos fijos que muchos establecimientos de barrio ya no logran sostener.

Cúanto cuestan los servicios que se ofrecen en un centro de estética promedio
Los precios de los servicios de estética de manicuría en la Ciudad de Buenos Aires se reajustaron de manera significativa para este segundo semestre del año.

La manicuría tradicional o belleza de manos con esmalte común, que ya es poco habitual porque muchas prefieren hacerlo por su cuenta, se cobra en las estéticas un precio que parte desde los $12.000, según la complejidad del cuidado de cutículas y la exfoliación incluida.

El esmaltado semipermanente, que sigue siendo el rey indiscutido por su duración de hasta tres semanas, promedia entre los $25.000 y $38.000, dependiendo de si el centro utiliza marcas importadas o suma algún tratamiento extra.

Para quienes buscan blindar la uña natural y frenar las quebraduras, el servicio de capping en gel o acrílico se comercializa actualmente entre los $30.000 y $45.000.

En la categoría de mayor complejidad, las uñas esculpidas o las extensiones en Soft Gel trepan a un rango que va de los $35.000 a los $60.000. En tanto belleza de pies, oscila entre los $25.000 y los 35.000.

Por último, los detalles y el retiro del producto también sufrieron actualizaciones. Los adicionales de efectos especiales o cristales se cobran entre $2.000 y $5.000 por uña, mientras que el retiro de un trabajo anterior sin re-esmaltado ronda entre los $9.000 y los $12.500.