Javier Rodríguez firmó acuerdos para fortalecer la producción en Chubut

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Impulsan proyectos de cooperación, investigación e innovación junto a universidades y municipios.

El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, desarrolló una agenda de trabajo en Chubut que incluyó la firma de acuerdos de cooperación con el municipio de Comodoro Rivadavia y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), además de una conferencia en Trelew sobre los modelos de desarrollo agropecuario y el papel de la ciencia, la tecnología y la extensión rural.

Las actividades tuvieron como eje la articulación entre el Estado, las universidades y los sectores productivos para fortalecer las economías locales, generar oportunidades de trabajo y ampliar las capacidades de innovación. Durante sus intervenciones, el ministro contrapuso esa perspectiva con las políticas del Gobierno nacional, a las que cuestionó por el desfinanciamiento de las instituciones científicas y universitarias y por sus consecuencias sobre la producción y el empleo.

Acuerdos para fortalecer la producción y el desarrollo local

En Comodoro Rivadavia, Javier Rodríguez firmó un acuerdo de colaboración con el intendente Othar Macharashvili y Rubén Zárate, presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento, para impulsar el trabajo conjunto en materia de comercialización, agregado de valor e infraestructura vinculada al desarrollo productivo.

El ministro destacó la importancia de que los gobiernos locales impulsen políticas orientadas a generar oportunidades laborales y diversificar sus economías. “La provincia crece cuando cada localidad, cuando cada distrito crece”, señaló, y sostuvo que el desarrollo federal debe garantizar que las personas puedan estudiar, trabajar y realizarse en el lugar donde nacieron.

En ese sentido, Javier Rodríguez planteó que el desarrollo de Comodoro Rivadavia requiere una mirada integral que contemple las distintas actividades económicas de la ciudad y su región. Junto con sectores como los hidrocarburos, la minería y la pesca, remarcó la necesidad de fortalecer la producción de alimentos y el turismo.

“Un verdadero desarrollo local incluye necesariamente a todos los sectores y no se queda solamente con alguno, fundamentalmente porque la reducción en la cantidad de sectores que efectivamente pueden desempeñar su actividad se termina plasmando en menos oportunidades de trabajo”, afirmó.

El ministro también vinculó el acuerdo con la posibilidad de compartir experiencias entre la Provincia y el municipio. Mencionó las políticas bonaerenses de diversificación productiva, que incluyen el desarrollo de producciones regionales como el kiwi, la nuez pecán y el vino, adaptadas a las características de distintas zonas del territorio provincial.

Comercialización y acceso a los alimentos

Otro de los ejes abordados fue la necesidad de mejorar los canales de comercialización y facilitar el acceso de la población a los alimentos. Javier Rodríguez explicó que el Ministerio de Desarrollo Agrario impulsa políticas destinadas a acercar a productores y consumidores, reducir intermediaciones y generar mejores condiciones para ambas partes.

Como ejemplo, destacó la experiencia de los Mercados Bonaerenses, presentes en 125 municipios de la provincia, donde los productos se comercializan, en promedio, entre un 20% y un 25% por debajo de los precios de las cadenas tradicionales. El programa incorpora a más de 2.500 productores, pymes y cooperativas, que encuentran allí una alternativa de comercialización.

“Los eslabones débiles de esa cadena son los productores y los consumidores. Si logramos acortarla, vamos a estar mejorando la condición de los que producen y de los que consumen”, explicó.

Javier Rodríguez señaló que estas herramientas adquieren especial relevancia en un contexto de caída del consumo de alimentos. En su intervención, mencionó los bajos niveles de consumo de carne vacuna, leche, frutas y verduras, y sostuvo que las políticas públicas deben contribuir tanto a sostener la producción como a garantizar mejores condiciones de acceso para la población.

Según planteó, la experiencia bonaerense puede aportar herramientas para fortalecer las iniciativas que Comodoro Rivadavia viene desarrollando en materia de producción y comercialización de alimentos.

Una investigación universitaria para combatir la varroa

La agenda en Chubut incluyó también la firma de convenios con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco para avanzar en un proyecto de investigación orientado al desarrollo de acaricidas de origen orgánico para combatir la varroa, uno de los principales problemas sanitarios de la apicultura.

La iniciativa busca fortalecer una línea de investigación desarrollada por un equipo de investigadoras de la universidad y acompañar las etapas necesarias para que sus resultados puedan convertirse en una herramienta concreta para los productores. Para ello, se prevé la articulación con equipos técnicos y profesionales del Ministerio de Desarrollo Agrario, así como la posibilidad de realizar ensayos en distintos ámbitos productivos.

Javier Rodríguez destacó la relevancia de esta investigación para una actividad en la que la Argentina tiene una posición destacada en el mercado internacional. También subrayó el peso de la provincia de Buenos Aires, que representa aproximadamente la mitad de la producción nacional de miel, con variaciones según el año.

“Encontrar una herramienta que permita una solución de base orgánica para combatir el principal problema sanitario de una producción es muy importante para seguir siendo competitivos”, sostuvo.

El ministro explicó que el objetivo es articular las capacidades de la universidad con la infraestructura y los equipos técnicos de la Provincia para acompañar el desarrollo de la investigación y facilitar su transferencia al sector productivo.

Universidad pública, ciencia y producción

Durante la presentación del convenio, Javier Rodríguez destacó el papel de las universidades nacionales en la formación profesional, la generación de conocimiento y la transferencia de tecnología al sector productivo.

El ministro sostuvo que la investigación desarrollada en la UNPSJB constituye un ejemplo concreto de cómo el conocimiento científico puede contribuir a resolver problemas de una actividad productiva y transformarse, mediante la extensión, en herramientas para quienes trabajan en el sector.

“Es un caso concreto de cómo la investigación se puede llevar, a través de la extensión, a los productores. La universidad cumple un rol social fundamental: brindarle al conjunto de la sociedad las capacidades técnicas y tecnológicas para seguir apostando por la producción y el trabajo”, afirmó.

Javier Rodríguez advirtió que el desfinanciamiento de la ciencia y la tecnología no solo tiene consecuencias inmediatas sobre las instituciones, sino que también compromete la competitividad futura de la estructura productiva. “Sin tecnología no se puede pensar cómo vamos a ser competitivos de acá a cinco o diez años”, planteó.

El ministro también destacó la articulación de la Provincia con universidades nacionales de distintos distritos, con el objetivo de vincular la producción de conocimiento con las necesidades de los territorios y generar herramientas que fortalezcan la producción y el empleo.

En Trelew, una discusión sobre el modelo agropecuario

Durante su conferencia “Modelo de Desarrollo Agrario y Desafíos de la Extensión Rural” en el Congreso AADER en Trelew, Javier Rodríguez profundizó su planteo sobre el modelo de desarrollo agropecuario y sostuvo que la discusión sobre la producción no puede limitarse a los niveles de actividad o a los resultados económicos de corto plazo: también debe considerar qué tipo de estructura productiva se busca construir, cuántos productores pueden sostenerse y qué oportunidades se generan en cada región.

El ministro contrapuso dos perspectivas: una basada en la concentración de la producción y la búsqueda de ganancias inmediatas, y otra orientada a fortalecer la diversidad productiva, la sustentabilidad y las posibilidades de desarrollo de pequeños y medianos productores.

En ese marco, destacó el papel de la extensión rural como herramienta para acercar conocimientos, tecnologías y asistencia técnica a los establecimientos productivos. Advirtió que, cuando se recortan las políticas de acompañamiento y la inversión pública, se debilitan las posibilidades de que una mayor cantidad de productores incorpore innovaciones y mejore sus condiciones de producción.

“Un modelo agropecuario de concentración, de inmediatez de la ganancia, de falta de sustentabilidad y de desinversión en tecnología no requiere de ese acompañamiento. Es más, no lo necesita”, planteó.

Javier Rodríguez cuestionó las decisiones del Gobierno nacional que, según señaló, afectan los programas de extensión rural y las capacidades de organismos públicos vinculados a la producción y la investigación. Entre ellos, mencionó el INTA, además de las universidades nacionales y el sistema científico-tecnológico. “Lo que está detrás de esto no es solo una discusión sobre el presupuesto y los recursos, sino que fundamentalmente es una discusión sobre el modelo agropecuario”, afirmó.

El ministro sostuvo que el acompañamiento técnico y la inversión en investigación tienen un impacto directo sobre la posibilidad de sostener una estructura productiva diversa. En ese sentido, planteó que el desarrollo agropecuario no puede quedar condicionado exclusivamente por los incentivos de mercado, que suelen concentrar los esfuerzos de innovación en las actividades de mayor escala.

Tecnología para más productores

En su exposición, Javier Rodríguez también se refirió al impacto de las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial y el uso de datos, sobre el futuro de la producción agropecuaria.

Señaló que “las nuevas tecnologías pueden generar mayor concentración productiva o pueden contribuir a sostener más productores. ¿De qué depende? De si existen las herramientas para que los pequeños y medianos productores puedan incorporarlas”.

El ministro remarcó que el desarrollo tecnológico también debe contemplar la diversidad de cultivos y producciones regionales. “Una cosa es generar desarrollos e innovaciones para un cultivo que tiene 20 millones de hectáreas y otra cosa es para un cultivo que tiene 2.000 hectáreas”, señaló.

Por eso, defendió el papel del Estado en la generación de conocimiento, el desarrollo de herramientas tecnológicas y la transferencia de esos avances a los productores, especialmente a aquellos que tienen mayores dificultades para acceder por sus propios medios a la innovación.