Javier Rodríguez encabezó el II Congreso Internacional de Alimentos

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El ministro cuestionó la política económica nacional y su impacto en la producción.

El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, encabezó este viernes el acto de apertura del II Congreso Internacional de Alimentos, organizado junto a la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). Durante su intervención, advirtió sobre las consecuencias del modelo económico del Gobierno nacional para la industria alimentaria, el consumo y el empleo, y destacó la necesidad de fortalecer las políticas públicas para impulsar la producción y garantizar el acceso a los alimentos.

“Tenemos una enorme capacidad para producir alimentos, agregar valor y generar trabajo. Sin embargo, vemos políticas del Gobierno nacional que van claramente en detrimento de la producción y del trabajo”, sostuvo Javier Rodríguez. Y agregó: “Es un modelo económico que no piensa en las necesidades de los sectores productivos ni de la enorme mayoría de la población, y que trae, por lo tanto, este tipo de consecuencias”.

El Congreso reunió a representantes del sector productivo, universidades, organismos científicos y tecnológicos, instituciones públicas y organizaciones internacionales para debatir sobre los desafíos de la producción de alimentos, la innovación, la calidad y las políticas públicas agroalimentarias.

En la apertura, el ministro agradeció especialmente a la vicerrectora de la UNLa, Georgina Hernández, y a Mariana Ugarte, directora de departamento de la Universidad, por el trabajo conjunto para organizar el encuentro. También destacó la participación de representantes de otras provincias y de organismos internacionales, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), delegaciones de Uruguay y representantes de Brasil.

 “Estamos transitando un verdadero industricidio”

Al analizar la situación económica argentina, Javier Rodríguez señaló que desde noviembre de 2023 cerraron más de 31 mil empresas y se perdieron alrededor de 400.000 puestos de trabajo registrados, de acuerdo con los datos que presentó durante su discurso.

El ministro advirtió que la caída del poder adquisitivo, asociada a la evolución de los salarios, la desocupación y las jubilaciones, repercute directamente sobre el consumo.

“Lo notable es que también está cayendo el consumo de alimentos. Hoy tenemos una situación donde estamos en niveles mínimos de consumo de carne vacuna, pero también en niveles muy bajos de consumo de lácteos, de frutas y de verduras”, afirmó.
 
Javier Rodríguez también planteó que el problema no se limita a la cantidad de alimentos que pueden comprar las familias, sino que alcanza a la calidad de su alimentación. “No solo tenemos que hablar de las cantidades a las que cada uno puede acceder, sino también de la calidad a la que accede cada una de las familias. Ese deterioro cuantitativo viene asociado con un deterioro cualitativo muy importante”, señaló.

Al referirse específicamente a la industria alimentaria, explicó que el sector no está al margen de la situación general de la industria argentina. Si bien algunos indicadores de procesamiento de granos muestran una recuperación respecto de 2023, año marcado por una de las peores sequías de las últimas décadas, otras ramas atraviesan fuertes caídas de producción. Como ejemplo, mencionó una reducción del 10% en la faena vacuna.

“Las pymes y los emprendedores son los que menos espalda tienen a la hora de soportar un resultado negativo. En un contexto de dificultades en el consumo y de caída de la actividad industrial, es importante generar ámbitos de diálogo que nos permitan construir nuevas políticas públicas”, sostuvo el ministro.

Producción de alimentos y acceso: una mirada integral

La apertura del Congreso coincidió con el Día Mundial de la Alimentación, una fecha que, para Javier Rodríguez, invita a ampliar el debate más allá de la producción y a considerar también la distribución y las condiciones de acceso.

El ministro recordó que, según datos de la FAO mencionados durante su exposición, 645 millones de personas padecen hambre en el mundo. En ese sentido, sostuvo que la persistencia del hambre no responde únicamente a la capacidad de producir alimentos, sino también a las desigualdades en su distribución y en el acceso a una alimentación adecuada.

“Es un problema de acceso a los alimentos y es un problema de distribución de los alimentos. Esto hay que señalarlo y ponerlo en primer lugar, porque el debate sobre la alimentación también tiene que abordar la distribución del ingreso y las formas de acceso”, afirmó.

Como ejemplo del alcance de las políticas públicas, Javier Rodríguez destacó la experiencia de Brasil, que volvió a salir del mapa del hambre de la FAO en julio de 2025, en el marco de las políticas implementadas por el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y el programa Hambre Cero.

“Las políticas públicas, articuladas con el sector privado, tienen la capacidad de reducir las situaciones de hambre de manera drástica, de manera muy significativa”, señaló.

Para el ministro, el desafío consiste en abordar la alimentación desde una perspectiva integral, que contemple todas las etapas del sistema agroalimentario: la producción primaria, la industria, el transporte, la comercialización, la distribución y el acceso de la población a los alimentos.

“En un país que puede ser una potencia agroalimentaria, que haya situaciones de hambre es una vergüenza y una injusticia. Tenemos que ponerlo sobre la mesa y debatirlo”, afirmó.

Ciencia, tecnología y políticas públicas para el desarrollo agroalimentario 

El Congreso se organizó en torno a tres ejes: innovación tecnológica y producción de alimentos; inocuidad y calidad alimentaria; y políticas públicas agroalimentarias y acceso a la alimentación.

Javier Rodríguez destacó que el encuentro busca generar un espacio de intercambio entre quienes investigan, producen y diseñan políticas públicas. “Estos congresos son importantes porque generamos un ámbito donde la ciencia y la tecnología debaten junto con los actores directos de la producción —productores, emprendedores, empresarios y trabajadores— y con quienes llevamos adelante las distintas políticas públicas”, explicó.

En esa línea, remarcó la importancia de fortalecer la articulación entre el Estado, las universidades, el sistema científico y el sector productivo para aprovechar las capacidades existentes y avanzar en nuevas herramientas de desarrollo.

“Estamos convencidos de la necesidad de acompañar desde el sector público a la producción y al trabajo. En los momentos difíciles es cuando más tenemos que generar espacios de diálogo, con el objetivo de construir nuevas políticas públicas”, sostuvo.

El ministro planteó que el Congreso no debe limitarse al análisis de la coyuntura económica, sino también contribuir a pensar alternativas para el futuro del sistema agroalimentario argentino. “Tenemos que debatir sobre el momento actual, pero también pensar en el país que queremos y en el sistema agroalimentario que necesitamos, con una mejor producción, una mejor cadena de distribución y logística, y un mejor acceso a la alimentación para todos y todas”, expresó.

Emprendedores y reconocimientos al trabajo académico 

Luego del acto de apertura, se entregaron certificados de la Escuela de Emprendedores Bonaerenses a emprendedores, en reconocimiento a su participación en la propuesta de formación y acompañamiento de proyectos productivos.

Durante el cierre del Congreso, se entregaron distinciones a Lucas Rodríguez, representante del Gobierno de Formosa, y a representantes internacionales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) de Uruguay, así como de la Compañía Nacional de Abastecimiento (CONAB) de Brasil.

La jornada concluyó con la entrega de menciones a trabajos presentados en tres rubros: inocuidad, sostenibilidad y políticas públicas de acceso a la alimentación. Los reconocimientos pusieron en valor los aportes realizados en torno a los principales desafíos del sistema agroalimentario y las experiencias orientadas a mejorar la producción, la calidad de los alimentos y su acceso por parte de la población.