Día Nacional de la Danza: la tragedia que dio origen a su conmemoración

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A 55 años del accidente que conmocionó a la cultura argentina.

El 10 de octubre de 1971, nueve integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón partieron desde Buenos Aires rumbo a Trelew para participar de un espectáculo a beneficio. Minutos después del despegue, el avión cayó sobre las aguas del Río de la Plata. No hubo sobrevivientes. Entre las víctimas estaban Norma Fontenla y José Neglia, dos de las grandes figuras de la danza argentina.

Era domingo. Aquel 10 de octubre de 1971 parecía ser una jornada más en la intensa vida artística de quienes integraban el Ballet Estable del Teatro Colón. Pero terminaría convirtiéndose en uno de los días más dolorosos de la historia de la cultura argentina.

Nueve bailarines habían emprendido viaje desde Buenos Aires hacia Trelew, en la provincia de Chubut. Allí debían presentarse en el Teatro Español para participar de un espectáculo a beneficio.

Entre ellos estaban Norma Fontenla y José Neglia, primeros bailarines del Teatro Colón y dos de las figuras más reconocidas de la danza clásica argentina. Los acompañaban Carlos Santamarina, Margarita Fernández, Carlos Schiaffino, Marta Raspanti, Sara Bochkovsky, Rubén Estanga y Antonio Zambrana. Era un grupo excepcional de artistas y varios de ellos gozaban de un enorme reconocimiento.

Norma Fontenla, nacida en 1930, había desarrollado una destacada trayectoria y bailado en importantes escenarios junto a grandes figuras internacionales. Entre ellas estuvo Rudolf Nuréyev, una de las leyendas de la danza del siglo XX.

José Neglia, nacido en 1929, era otra de las grandes estrellas del ballet argentino. Había interpretado algunos de los papeles más importantes del repertorio clásico y en 1968 había obtenido una medalla de oro en el Festival Internacional de Danza. Aquella tarde, los nueve artistas abordaron en el Aeroparque Metropolitano la aeronave que debía trasladarlos hacia Trelew. Nunca llegarían a destino.

Poco después de despegar se advirtieron problemas técnicos en el avión. El piloto intentó regresar a Aeroparque, pero la aeronave perdió el control y terminó precipitándose sobre las aguas del Río de la Plata. No hubo sobrevivientes. En apenas unos instantes, la danza argentina había perdido a nueve de sus artistas más destacados.

La noticia produjo una enorme conmoción. El dolor trascendió rápidamente los límites del ambiente artístico. Fontenla y Neglia eran figuras populares y habían contribuido, junto a toda una generación de bailarines, a acercar el ballet a públicos que hasta entonces permanecían alejados de la danza clásica.

Los restos de los bailarines fueron velados en el Teatro Colón. Una multitud se reunió en las inmediaciones del edificio para despedirlos. El teatro que tantas veces los había visto salir a escena se convertía ahora en el lugar de su último adiós.

La tragedia dejó una marca profunda en la cultura argentina. Al cumplirse el primer aniversario del accidente, en 1972, fue inaugurado frente al Teatro Colón, en la Plaza Lavalle, el Monumento al Ballet Nacional, realizado por el escultor Carlos de la Cárcova.

La obra, realizada en bronce, representa a Norma Fontenla y José Neglia y mantiene hasta nuestros días la memoria de aquellos nueve bailarines. Allí permanecen sus figuras, a pocos metros del escenario en el que alcanzaron algunos de los momentos más importantes de sus carreras.

Pero aquel accidente dejó además otra huella que llega hasta nuestros días. Cada 10 de octubre se conmemora en la Argentina el Día Nacional de la Danza, precisamente en recuerdo de los nueve integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón que perdieron la vida en aquella tragedia.

Detrás de una fecha que hoy celebra el arte, el movimiento y la expresión a través del cuerpo existe, entonces, una historia dolorosa que muchos argentinos desconocen.
Han pasado 55 años y perseguian un objetivo sencillo, llevar su arte hasta otra ciudad argentina y participar de una función solidaria. Pero aquella noche, el telón nunca llegó a levantarse.