Nota de agradecimiento

HOY 10:05:28 | 446 LECTURAS | LOCALES

Escribe Maru Montiel.

Llegamos un jueves 10 de septiembre, nos vamos un 29 de septiembre. Felices, la cirugía a corazón abierto para la colocación de 2 bypass coronarios fue un éxito el 17 de septiembre.

¿Gracias a quién fue posible esto? Primeramente, gracias a Dios... terrenal, gracias a todos el equipo de salud, a su médica de cabecera, Dra. Antinori, Dr. Soler... a Carla Androetta, Romanela Bergecio.

¡Que ella tiene párrafo aparte! No tuvo sábados ni domingos, ella estuvo al pie del cañón desde el día 1; no desde el día 1 cuando llegamos, no, sino muchos antes, 1 año antes cuando empezamos con los estudios de mamá. Romanela fue el motorcito de todo esto, quien impulsó, sostuvo y no nos dejó un día de preguntar cómo iba todo. Gracias, Romanela, por tu gran humanidad, por tu gran corazón, por hacer tu trabajo más de lo que es.

Todo el equipo, directora de Salud, Sra. Fernanda Porsel. A la intendente, Sra. Estefanía Bordoni, quien nos dio una mano enorme en lo económico para que yo pueda estar con mi mamá lo más cerca posible del hospital. Estar a casi 500 km implica muchísimo gasto, como todos sabrán. Pagaron en su totalidad la estadía y, junto a mi familia (mis hermanos, el esposo de mamá, mi esposo), también económicamente nos mantuvieron estos 20 días a mamá y a mí con todos los gastos.

A Karina, la dueña del primer departamento que se alquiló... por su calidez humana, por ayudarme con el aprender a andar en colectivo y su atención.

Ahora acá viene una historia maravillosa: ROSITA y Carlitos, quienes sin conocerme me abrieron las puertas de su casa desde prácticamente el día 1, y con quienes compartí esta última semana por completo. Conocí a Rosita mientras esperábamos la internación de mamá, con quien nos pusimos a charlar... y no dudó ni un segundo en decir «lo que necesites podés contar conmigo». Y así fue: cada día estuvieron para mí como dos ángeles protectores.

Rosita 69, Carlitos 81. Él me acompañaba hasta el hospital y me iba a esperar para seguridad y tranquilidad en las visitas de la noche. Me abrieron las puertas de su casa de par en par, pero más que eso, las puertas del corazón, donde se empezó a formar una muy linda amistad. Ellos junto a sus 6 hijos de 4 patas: Sarita, Mía, Cejita, Oso, Natividad y Blanquita, todos adoptados, todos con una historia.

Carlitos y Rosita, con un corazón tan, tan enorme, me cuidaron cada día como si me conocieran de toda la vida (así se sintió). Y llegó la hora de irnos. 5.30 hs arriba, me buscaba un auto a las 6 hs para ir al hospital. Me levanté callada para no hacer ruido. ¡Ahí estaba él, Carlitos! Con el mate listo, las galletitas de limón y una sonrisa medio apagada que llegaba la despedida (momentáneamente, porque pienso volvernos a ver).

Y ya en el hospital, agradecer a las enfermeras que cada día cuidaron a mamá. Nos vamos juntas como llegamos y nos habíamos prometido: ¡juntas venimos, juntas nos vamos! A quien la vino a buscar con los choferes, Paula Esmoly y el doctor Layza.

Agradezco enormemente, ya que es el segundo viaje a Mar del Plata que nos acompaña. En el primero viajamos con Marcia Gonzáles, a quien también vuelvo a agradecer; a los choferes de Tornquist, Elías y Martín, quienes nos trajeron el día 10. Hoy, con un montón de emociones, regresamos con Santiago, chofer de Bahía Blanca, y su compañera.

Estamos totalmente agradecidos por la oportunidad de vida que le dieron a mi mamá. Gracias a Dios y a todo el personal de salud de Tornquist, quienes hicieron que esto sea posible. Y también agradecer a cada profesional de salud del Hospital Interzonal General de Agudos «Dr. Oscar E. Alende». Al personal de limpieza, de cocina, seguridad, ¡gracias por todo!

Familia de Alchao María Elena...

Escribe Maru Montiel!