Las exportaciones crecieron 22,9% y el superávit comercial se cuadruplicó

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Energía y minería ganaron protagonismo en el comercio exterior.

Buenos Aires, 13 septiembre (NA) -- Entre enero y julio las exportaciones argentinas crecieron 22,9% y el superávit comercial se cuadruplicó, aunque aún es prematuro para sacar conclusiones acerca de si lo que el país está atravesando es un cambio de época en la inserción comercial, o simplemente un año extraordinario que no debería repetirse.

Así lo indicó un informe de la consultora LP Consulting al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, en el que se señaló que "detrás de la foto auspiciosa conviven una campaña agrícola irrepetible, una mejora de precios internacionales que puede revertirse y un cambio estructural en la matriz exportadora que sí parece estar para quedarse: energía y minería".

"Si hay un dato que resume la macroeconomía argentina de 2026, es este: entre enero y julio las exportaciones de bienes superaron los US$ 58.000 millones, un salto de 22,9% respecto de igual período de 2025, mientras las importaciones cayeron 3,5%. El resultado fue un superávit comercial de US$ 16.000 millones, más de cuatro veces el de un año atrás", planteó este estudio.

No obstante, advirtió que "como suele ocurrir con los datos agregados, la fotografía completa esconde matices que conviene desagregar antes de sacar conclusiones apresuradas. Y en este caso los matices no son un detalle menor porque definen si lo que estamos viendo es un cambio de época en la inserción comercial argentina, o simplemente un año extraordinario que no debería repetirse".

El informe planteó que "un primer punto que merece atención académica es la descomposición entre precio y cantidad, el ABC de cualquier análisis de comercio exterior", y remarcó: "De los aproximadamente US$ 10.900 millones adicionales exportados este año, cerca de la mitad —unos US$ 5.000 millones— responde a mayores volúmenes físicos vendidos al mundo, mientras que la otra mitad, algo más de US$ 5.000 millones, responde a mejores precios internacionales. Dicho de otro modo: la Argentina no solo produjo y exportó más, sino que además el mundo le pagó más caro por lo que exportó".

"Esta distinción no es un tecnicismo de manual. El componente de cantidades tiende a ser más persistente en el tiempo —una vez que se expande la producción de petróleo o litio, esa capacidad no desaparece de un año para el otro—, mientras que el componente de precios internacionales es, por definición, más volátil y está sujeto a ciclos que Argentina no controla", se subrayó.

Al respecto, se indicó que uno de los hallazgos más relevantes del año, y quizás el que más contradice el sentido común, es que el boom exportador de 2026 no tuvo al agro como principal responsable. 

El complejo sojero, tradicionalmente la columna vertebral de las exportaciones argentinas, tuvo una incidencia marginal en el crecimiento: harina, pellets y aceite de soja explicaron en conjunto apenas unos US$ 300 millones del incremento total.

En cambio, el verdadero protagonista fue la energía: las exportaciones de petróleo crudo treparon 59% interanual hasta los US$ 5.722 millones, aportando por sí solas casi una quinta parte de todo el crecimiento exportador del país. 

A eso se sumó el oro, con cerca de US$ 975 millones adicionales impulsados casi enteramente por el precio internacional, y el litio, que sumó US$ 760 millones combinando mejores cotizaciones con un salto de casi 60% en las cantidades vendidas. Entre combustibles, energía y manufacturas industriales se explica el 57% de todo el incremento exportador del año.

El agro, de todos modos, tuvo lo suyo: las exportaciones agroindustriales alcanzaron un récord de 74 millones de toneladas en siete meses, con un trigo que exportó 53% más en cantidades pese a precios 9% inferiores. 

Fue una campaña excepcional, impulsada por condiciones climáticas favorables, pero justamente por ser excepcional es difícil que se repita con la misma intensidad.

La otra cara de la moneda, planteó el trabajo de LP Consulting, es qué tan sostenible es esto, es decir cuánto de este envión puede sostenerse hacia 2027. 

"Y ahí las señales son mixtas. Del lado agrícola, las proyecciones para la campaña 2026/27 anticipan una producción de trigo y un saldo exportable sensiblemente inferiores a los del ciclo actual, con cierta normalización también en maíz. La propia Bolsa de Cereales de Rosario estima una caída de aproximadamente 5% en el volumen de la próxima campaña gruesa, en un escenario además condicionado por El Niño", se indicó.

Además, del lado de los precios internacionales, buena parte de la mejora registrada en petróleo, oro y otros commodities podría revertirse parcial o totalmente, ya que responde en gran medida a dinámicas de mercados globales ajenas a la política económica local.

"El contrapeso más sólido está en energía y minería. La producción petrolera argentina —de la mano de Vaca Muerta— tiene una trayectoria de expansión que no depende exclusivamente del precio internacional, y lo mismo ocurre con el litio, donde existe una oferta física en crecimiento que puede sostener mayores volúmenes exportados independientemente de lo que hagan las cotizaciones", se señaló. 

A esto se suma una reducción gradual de los derechos de exportación, que si bien no explica el salto ya ocurrido, puede mejorar progresivamente la competitividad exportadora en los próximos años.