Beto Orlando: el recuerdo de aquella madrugada de 1974 en Tornquist

01/09/2026 08:28:18 | 939 LECTURAS | FALLECIMIENTOS

Una nota que quedó grabada para siempre.

La música popular argentina perdió este lunes 31 de agosto a una de las voces que marcaron toda una época. Beto Orlando falleció a los 79 años, luego de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV) que motivó su internación en terapia intensiva.

Su verdadero nombre era Alberto Orlando Otero. Había nacido el 4 de septiembre de 1946 en Las Flores, provincia de Buenos Aires, y desde muy pequeño se radicó con su familia en La Plata, ciudad con la que quedó profundamente identificado.

Pero para Tornquist, la noticia de su fallecimiento despierta además un recuerdo muy particular.

Una madrugada inolvidable en Tornquist

Fue el 6 de abril de 1974 cuando Beto Orlando llegó a nuestra ciudad, en pleno apogeo de su carrera artística.

Aquella presentación permaneció durante décadas en la memoria de quienes tuvieron la posibilidad de verlo y escucharlo. Incluso algunos vecinos recordaban una particularidad que describe muy bien aquellas noches de espectáculos: Beto seguía cantando cuando ya eran más de las seis de la mañana.

Muchos años después, desde FM de la Ciudad 99.5 en 2021 tuvimos la posibilidad de comunicarnos telefónicamente con él y sorprenderlo recordándole aquella actuación.

“Estaba pensando cuándo fui a Tornquist. Si fui, fui una sola vez y hace mucho tiempo”, respondió cuando le mencionamos aquella histórica visita.

Cuando le precisamos la fecha 6 de abril de 1974 comenzaron a aparecer los recuerdos.

“Recuerdos muy lindos. Era una época muy linda, muy sana”, expresó durante aquella charla.

También le contamos lo que todavía recordaban algunos tornquistenses: su predisposición para continuar cantando a pesar de que la noche se había convertido en mañana y el público seguía pidiendo canciones.

“Cuando estoy bien no tengo ningún problema”, respondió entre risas.

Canciones que atravesaron generaciones

“Dios del olvido”, “Aquellos besos que te di” y “No me des tu adiós, mi amor” fueron algunos de aquellos temas que mencionamos durante la entrevista.

Habían transcurrido décadas desde sus primeros grandes éxitos, pero el propio Beto reconocía algo que lo sorprendía y emocionaba: el público continuaba pidiéndole las mismas canciones.

“Tengo muchos temas más, pero la gente quiere seguir escuchando aquellos que cantábamos hace 50 años”, nos decía.

Y tenía razón.

Sus canciones quedaron asociadas a bailes, clubes, encuentros y noches inolvidables de varias generaciones de argentinos.

En aquella conversación también recordó esos años en los que un artista podía realizar tres o cuatro presentaciones durante una misma noche, trasladándose de un lugar a otro hasta que llegaba el amanecer.

A pesar del paso del tiempo, Beto continuaba entonces vinculado con los escenarios y mantenía actuaciones en distintos puntos del país e incluso en Chile. La pandemia había interrumpido momentáneamente esa actividad.

Uno de los momentos más emotivos de aquella comunicación surgió a partir del mensaje de un oyente de la radio.

Le contamos que “Piti”, un vecino que conservaba aquellos recuerdos de 1974, proponía volver a traerlo a Tornquist cuando terminara la pandemia.

“Ah, buenísimo”, respondió inmediatamente Beto.

La idea era reencontrarlo con aquella ciudad que lo había recibido casi medio siglo antes y volver a escuchar en vivo las canciones que habían acompañado tantas historias.

Finalmente aquel regreso no pudo concretarse.

Hoy, conocida la noticia de su fallecimiento, aquella conversación adquiere otro significado.

Beto Orlando murió a pocos días de cumplir 80 años y después de una extensa trayectoria que lo convirtió en uno de los referentes de la canción romántica argentina.

Para nosotros queda, además, un recuerdo especial: aquella madrugada del 6 de abril de 1974 en Tornquist, cuando el público seguía pidiendo canciones después de las seis de la mañana, y aquella llamada telefónica, muchos años después, en la que Beto volvió por unos minutos a nuestra ciudad a través de la radio.

Al despedirse de aquella entrevista dejó un saludo sencillo y afectuoso:

“Un abrazo grande a todos los oyentes y gracias por este momento”.

Hoy esas palabras vuelven a escucharse de otra manera.

Hasta siempre, Beto Orlando.

Nota a Beto Orlando en 2021
Piti Bordoni recuerda el paso por Sociedad Italiana
Chichin Spinsanti recuerdo