Santa Rosa y su celebración en Tornquist

AYER 20:40:15 | 568 LECTURAS | LOCALES

El dìa de la patrona se conmemorò este 30 de Agosto.

Como cada 30 de agosto, Tornquist volvió a encontrarse alrededor de una celebración profundamente ligada a su historia y a su identidad: el día de Santa Rosa de Lima, patrona de nuestra ciudad.

La jornada reunió a fieles, familias y representantes de los distintos movimientos parroquiales, quienes acompañaron las actividades preparadas para rendir homenaje a Santa Rosa y renovar una devoción que se mantiene viva a través de las generaciones.

Uno de los momentos centrales fue la celebración de la Santa Misa, donde la comunidad se congregó en oración para honrar a su patrona.

La ceremonia estuvo presidida por el Arzobispo Carlos Alfonso Aspiroz Costa, los párrocos Norberto Lopez, Osvaldo Serier y el diácono Mario Galindo.

La festividad tuvo también su expresión pública a través de la procesión, que permitió llevar la imagen y la devoción a Santa Rosa de Lima por las calles de Tornquist. El acompañamiento de los fieles convirtió ese recorrido en una manifestación comunitaria de fe y pertenencia.

Este año, además, hubo otro motivo muy especial para celebrar.

Se cumplieron dos años de la inauguración de la Capilla de Adoración, un espacio que desde su apertura se ha transformado en un lugar de oración y recogimiento para quienes diariamente encuentran allí un momento para el encuentro con Dios.

De esta manera, el día de la patrona y el aniversario de la Capilla de Adoración confluyeron en una misma celebración, otorgándole a la jornada un significado aún mayor.

Luego de los momentos religiosos llegó también el tiempo de compartir.

Los diferentes movimientos parroquiales participaron de un almuerzo fraterno en el hermoso Salón Parroquial, donde la celebración continuó alrededor de las mesas, en un cálido clima de encuentro, camaradería y comunidad.

El almuerzo permitió prolongar una jornada especial, compartir conversaciones y fortalecer esos vínculos que también forman parte de la vida cotidiana de la parroquia.

Fue el cierre de un día en el que la fe salió a las calles, reunió a los fieles en el templo y continuó después alrededor de una mesa compartida.

Santa Rosa de Lima volvió así a convocar a Tornquist.