Intoxicación por monóxido de carbono: los casos aumentan año tras año

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Informa la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

El monóxido de carbono (CO) es un gas altamente tóxico, incoloro e inodoro, que puede provocar intoxicaciones graves e incluso la muerte. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, hasta la semana epidemiológica 25 de 2026 se notificaron 781 casos de intoxicación por monóxido de carbono y 12 personas fallecieron, lo que representa un 7,4% más de casos que en el mismo período de 2025. La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) recuerda que la mayoría de estas situaciones pueden prevenirse con medidas simples de cuidado, el mantenimiento adecuado de los artefactos y una correcta ventilación de los ambientes.

El Boletín Epidemiológico también señala que las notificaciones aumentaron con la llegada de las bajas temperaturas, cuando se intensifica el uso de sistemas de calefacción. Si bien la mayor cantidad de casos se registró en las regiones Centro y Sur del país, los especialistas recuerdan que el riesgo existe en cualquier hogar donde haya artefactos en mal estado o ambientes insuficientemente ventilados.

En los casos en los que fue posible identificar la fuente de exposición, las estufas a gas representaron el 27% de los episodios, seguidas por las cocinas, anafes y hornos (25%), los hogares a leña o salamandras (11%) y los incendios (10%). Estos datos refuerzan la importancia de realizar el mantenimiento periódico de los artefactos y asegurar una adecuada ventilación de los ambientes.

¿Por qué se producen las intoxicaciones?
Durante los meses fríos, se intensifica el uso de estufas, calefactores y braseros. Al mismo tiempo, muchas viviendas se mantienen herméticamente cerradas, lo que impide la circulación del aire y favorece la acumulación de gases tóxicos. Las fuentes más frecuentes de monóxido de carbono en el hogar incluyen:

  • Calefones, termotanques, calderas.
  • Estufas, braseros, salamandras.
  • Cocinas, anafes, hornos a gas o leña.
  • Parrillas a leña o carbón.
  • Motores de combustión (grupos electrógenos, motosierras, vehículos en garajes cerrados).

¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de intoxicación pueden ser leves o severos, y suelen confundirse con otras afecciones. Los más comunes son: Dolor de cabeza, mareos, cansancio extremo, náuseas y vómitos, dolor abdominal, dificultad para respirar y pérdida de conocimiento.

¿Qué hacer ante una sospecha de intoxicación?

  • Abrir puertas y ventanas para ventilar.
  • Retirarse o retirar a la víctima del lugar contaminado para respirar aire fresco.
  • Llevar a la víctima rápidamente al hospital o al centro asistencial más próximo, aunque haya recuperado el conocimiento. Allí informar al equipo de salud sobre el antecedente de exposición a gases de combustión.
  • Es muy importante la correcta evacuación de gases al exterior. Esto evitará la acumulación de gases tóxicos en el interior de las viviendas.

Consejos para prevenir
Desde la AAMR se insiste en que la prevención es clave para evitar tragedias. Estas son algunas recomendaciones prácticas:

  • Verificar anualmente instalaciones de gas y artefactos con un gasista matriculado.
  • No usar el horno ni las hornallas de la cocina como medio de calefacción.
  • Apagar braseros, estufas a leña o a gas antes de dormir.
  • No dejar recipientes con agua sobre estufas o cocinas.
  • Evitar el uso de calefones en baños o ambientes sin ventilación.
  • No encender motores a combustión en lugares cerrados (sótanos, garajes, talleres).
  • Asegurarse de que los artefactos cuenten con salida de gases al exterior.
  • Mantener una ventilación cruzada en todos los ambientes calefaccionados.
  • Además, existen indicios visibles que pueden alertar sobre la presencia de monóxido de carbono:
  • Llama amarilla o anaranjada en hornallas o estufas (debe ser azul).
  • Manchas negras o de tizne alrededor de artefactos o conductos.
  • Condensación excesiva en vidrios o paredes.

La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria advierte que las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad económica son las más expuestas a intoxicaciones, por falta de acceso a sistemas de calefacción seguros o mantenimiento profesional. "El monóxido de carbono es un enemigo invisible, pero mortal. La mejor defensa sigue siendo la prevención: controlar periódicamente los artefactos, ventilar los ambientes todos los días y no subestimar síntomas que pueden confundirse con otras enfermedades", concluyen desde la entidad.