Sjögren: de qué se trata esta enfermedad y cómo puede tratarse

HOY 12:04:28 | 394 LECTURAS | GENERALES

Sostener un abordaje interdisciplinario resulta clave para diagnóstico y tratamiento.

Buenos Aires, 31 julio (NA) -- La sequedad persistente en los ojos y la boca puede parecer, en principio, un problema aislado, pero también puede ser la manifestación más visible de la enfermedad de Sjögren, es una afección crónica del sistema inmunitario que afecta principalmente las glándulas que humectan la boca y los ojos. Como consecuencia, se producen menos lágrimas y saliva y aparecen sus dos manifestaciones más conocidas: la sequedad ocular y la sequedad bucal.

En los ojos, la sequedad puede provocar picazón, ardor o sensación de tener arena, mientras que en la boca, puede generar dificultades para hablar, masticar o tragar, además de úlceras, inflamación de las encías y un deterioro general de la salud dental.

Sin embargo, el Sjögren no se limita a la sequedad, sino que también puede ocasionar cansancio, dolor, hinchazón o rigidez en las articulaciones, inflamación de las glándulas salivales, tos seca, erupciones cutáneas, piel seca y sequedad vaginal. La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, aunque se diagnostica con mayor frecuencia después de los 40 años, y nueve de cada diez personas diagnosticadas son mujeres.

La intensidad y la combinación de los síntomas varían considerablemente de una persona a otra y pueden ser de leves a graves. Por su carácter sistémico, la enfermedad puede presentar manifestaciones diversas y tener un impacto diferente en la vida cotidiana de cada paciente. Además, el Sjögren puede aparecer de manera aislada o coexistir con otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el lupus.

“El Sjögren es una enfermedad autoinmune: el sistema inmunológico deja de reconocer como propias ciertas estructuras del organismo y las ataca, generando inflamación. En esta enfermedad, el ataque se dirige principalmente a las glándulas exocrinas, entre ellas las glándulas salivales y lagrimales. Por eso, sus síntomas más reconocidos son la sequedad bucal y ocular”, definió la Dra. Ana Lizarraga, médica reumatóloga (M.N. 140.534).

Lizarraga, quien es miembro del equipo del Dr. Eduardo Mysler fundador de Organización Médica de Investigación (OMI), añadió: “Sin embargo, puede presentar manifestaciones extra glandulares y comprometer articulaciones, pulmones, riñones y otras partes del organismo”.

El desafío de integrar los síntomas

Uno de los principales desafíos del Sjögren es que sus manifestaciones no siempre aparecen simultáneamente. Una persona puede consultar primero a un oftalmólogo por la sequedad ocular, a un odontólogo por problemas bucales o a un reumatólogo por dolores articulares y cansancio.

Cuando cada síntoma es tratado por separado, puede no advertirse que forman parte de una enfermedad sistémica. El tiempo promedio entre el comienzo de los síntomas y el diagnóstico suele ser de tres años.

Hasta el momento no se identificó una causa única para su desarrollo. La enfermedad puede afectar a personas con perfiles diferentes, por lo que reconocer sus manifestaciones y consultar ante síntomas persistentes resulta fundamental. El diagnóstico de Sjögren requiere un enfoque integral que combine la historia clínica, la exploración física y una serie de pruebas especializadas.

“El diagnóstico requiere escuchar los síntomas del paciente y, al mismo tiempo, constatar objetivamente la sequedad ocular y bucal. La evaluación puede incluir pruebas oftalmológicas, análisis de sangre, biopsia de glándula salival menor y ecografía de las glándulas salivales. La interpretación debe integrar la clínica, los estudios y la experiencia del especialista”, afirmó la experta.

Por su lado, el Dr. Franco Pakoslawski, médico oftalmólogo (M.N. 113.535), manifestó: “El diagnóstico es siempre en equipo. Los especialistas tienen que trabajar de manera fluida y compartir la evolución y las sospechas diagnósticas”.

El Dr. Pakoslawski agregó que, desde el punto de vista oftalmológico, “el Sjögren produce un ataque autoinmune sobre las glándulas encargadas de generar humedad, especialmente las glándulas lagrimales. La inflamación reduce la cantidad de lágrima producida y puede alterar también su calidad”.

“El ojo seco no es solamente una molestia o una sensación de arenilla: puede limitar numerosas actividades cotidianas como dificultar la lectura, el trabajo frente a una computadora, el uso del celular y otras tareas que requieren concentración. También puede afectar la conducción, especialmente de noche, la actividad al aire libre y la tolerancia al viento o al aire acondicionado”, dijo.

También añadió: “La sequedad y el dolor al despertar pueden alterar el sueño y el descanso. Además, la incomodidad sostenida puede repercutir en el ánimo, el rendimiento laboral y la vida social en general”.

Sobre su manifestación bucal, la odontóloga Dra. Jacqueline Melamed (M.N. 28.078) explicó que “la sequedad bucal puede describirse como la sensación de masticar algodón y puede generar dificultades para tragar, hablar y comer, además de caries recurrentes aun cuando la persona se cepille regularmente”. Además, enfatizó que “en pacientes con Sjögren, los controles odontológicos pueden necesitar una frecuencia mayor debido a las consecuencias de la falta de saliva”.

Tratamientos adaptados a cada paciente

Actualmente, la enfermedad de Sjögren no tiene cura. No obstante, existen tratamientos que pueden aliviar distintos síntomas y ayudar a prevenir complicaciones. El abordaje depende de los síntomas y de las partes del organismo afectadas, por lo que debe ser definido de manera personalizada por los profesionales tratantes.

“No existe un único tratamiento que cure la enfermedad en todos los pacientes. El abordaje se adapta a aquello que afecta a cada persona”, indicó la Dra. Lizarraga y agregó: "El Sjögren fue durante mucho tiempo una enfermedad relegada en materia de investigación, pero actualmente existen nuevos estudios y medicamentos en evaluación”.

Recomendaciones para el día a día

Además del tratamiento indicado por el equipo de salud, algunas medidas cotidianas pueden contribuir a aliviar los síntomas y mejorar el bienestar:

  • Mantenerse bien hidratado. Beber líquidos con regularidad puede ayudar a aliviar la sequedad, prevenir complicaciones y mejorar el bienestar.
  • Realizar controles médicos periódicos. El seguimiento con el equipo de salud permite controlar la enfermedad, ajustar los tratamientos y detectar a tiempo posibles complicaciones.
  • Priorizar el descanso y el autocuidado. Respetar los tiempos de descanso, realizar actividad física adaptada y cuidar la salud emocional contribuyen a reducir la fatiga y mejorar la calidad de vida.

Estas recomendaciones son generales y deben adaptarse a las necesidades de cada persona con el acompañamiento de su equipo de salud.