Flybondi atraviesa su peor crisis y crece la incertidumbre

HOY 16:13:55 | 132 LECTURAS | GENERALES

Las cancelaciones masivas, las sanciones y la presión oficial ponen en jaque a la low cost.

Buenos Aires, 30 julio (NA)- La crisis operativa de Flybondi, primera compañía low cost que operó en Argentina, dejó de ser un problema puntual de temporada para convertirse en un caso testigo sobre los límites de la desregulación y la capacidad del Estado para proteger a los pasajeros frente a una aerolínea que, aun con niveles de cancelación inéditos, sigue vendiendo pasajes y proyectando vuelos que no puede garantizar.

La empresa arrastra desde hace más de un año y medio una combinación de flota reducida, incumplimientos reiterados y un esquema comercial que se sostiene sobre la venta de tickets muy por encima de su capacidad real de operación: en julio, la empresa canceló cerca del 75% de sus vuelos programados, dejando a miles de pasajeros varados en plena temporada de vacaciones de invierno, mientras mantenía activa la comercialización de servicios en su web y en agencias.

El grupo COC Global —dueño de la aerolínea y de OCA— evalúa un rebranding bajo la marca “OCA Air”, lo que alimenta la percepción de que la crisis de Flybondi podría derivar en un cambio de nombre más que en una solución estructural.

El deterioro de la operación tiene números concretos. La senadora mendocina Mariana Juri, presidenta de la Comisión de Turismo, presentó un pedido de informes ante la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) en el que detalla que, desde comienzos de 2026, Flybondi canceló más del 20% de sus vuelos, cifra que se disparó a partir de abril.

De los 10.204 servicios programados en lo que va del año, 2.081 fueron suspendidos, y la flota efectiva se redujo de un promedio de 19 aeronaves activas por día a apenas tres aviones operativos diarios.

Entre el 1° de julio y la fecha, el nivel de cancelaciones domésticas trepó al 75,73%, con una puntualidad de apenas 7,32%. Juri reclama sanciones, información sobre actas de infracción y sumarios, y cuestiona que se haya permitido seguir comercializando vuelos sin soporte operativo suficiente, en contraste con el desempeño de Aerolíneas Argentinas y JetSMART, que mantuvieron niveles de cancelación dentro de parámetros habituales.

La crisis no se limita al mercado doméstico. En Brasil, la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) decidió aplicar una medida cautelar administrativa y restringir la venta de pasajes de Flybondi tras constatar que la compañía canceló el 79% de los vuelos previstos hacia ese país entre el 1° y el 27 de julio.

Según información oficial a la que tuvo acceso la Agencia Noticas Argentinas, la autoridad brasileña suspendió la comercialización de tickets para las rutas a Florianópolis, Maceió y Salvador —que aún no habían comenzado a operar—, prohibió a la empresa incorporar nuevos destinos, aumentar frecuencias o ampliar su red en Brasil, y advirtió que, si antes del 3 de agosto no demuestra haber corregido sus problemas operativos, también podría quedar limitada la venta para la conexión Buenos Aires–Río de Janeiro.

La medida no afecta los pasajes ya emitidos, pero obliga a la aerolínea a brindar asistencia, reubicación sin costo o reintegros a los pasajeros afectados por nuevas cancelaciones, bajo la normativa brasileña.

La reacción de Brasil disparó, a su vez, la respuesta del gobierno argentino. La ANAC intimó a Flybondi a presentar, en cuestión de días, un plan de acción por escrito en el que detalle con cuántas aeronaves prevé operar, cuál será su programación de vuelos y cuántos pasajes comercializó en función de esa capacidad.

El objetivo es verificar que la grilla de servicios sea consistente con los recursos disponibles y que las aeronaves cumplan con las exigencias de seguridad operacional. El organismo recordó que la legislación argentina no contempla la suspensión cautelar de la venta de pasajes para operadores habilitados —una diferencia clave respecto de Brasil—, pero aclaró que, si del análisis del plan surgen incumplimientos vinculados con la seguridad, puede adoptar medidas dentro de sus competencias, incluida la inmovilización de aeronaves.

También advirtió que, ante infracciones a la normativa aerocomercial o afectaciones a los derechos de los pasajeros, como sobreventa o falta de asistencia, se aplicarán las sanciones previstas.

El cuadro es el de una aerolínea atrapada en una crisis múltiple: flota reducida, deudas con organismos públicos, sanciones y restricciones en Brasil, presión política interna y una base de clientes cada vez más golpeada por cancelaciones, reprogramaciones y falta de información clara.

Para los pasajeros, el riesgo inmediato es quedar varados, perder conexiones, afrontar costos extra y enfrentar procesos de reclamo largos y engorrosos. Para el sistema, la pregunta de fondo es hasta dónde puede tolerarse que un operador mantenga niveles de incumplimiento tan altos sin que se afecte la confianza en el mercado aéreo en su conjunto.

Si la crisis se prolonga y el plan de acción que Flybondi presente no convence a las autoridades, el escenario más duro —la inmovilización total o parcial de la flota— dejaría a la aerolínea prácticamente fuera de juego y obligaría a redistribuir su demanda entre otros operadores, con impacto en tarifas, capacidad y competencia.

Al mismo tiempo, la eventual reconversión bajo otra marca, como sugieren las señales internas de “OCA Air”, abre interrogantes sobre la continuidad de las obligaciones con los pasajeros y con el Estado. 

En ese contexto, la respuesta regulatoria será clave: de ella dependerá si este caso se convierte en un precedente de protección efectiva de los usuarios o en un ejemplo de cómo una crisis empresarial puede arrastrar a miles de personas sin que haya consecuencias proporcionales para quienes la provocan.