Aprueban un nuevo plan para combatir la resistencia a los antimicrobianos

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Apunta a mejorar el uso de antibióticos y prevenir infecciones.

Buenos Aires, 23 junio (NA) -- El Ministerio de Salud de la Nación aprobó por Resolución 678/2026 el nuevo Plan Nacional de Acción para la Prevención y Control de la Resistencia a los Antimicrobianos y las Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud 2026-2029 que buscará fortalecer el uso adecuado de los antibióticos, antivirales, antimicóticos y antiparasitarios tanto en la salud humana como en la salud animal.

La actualización de esta herramienta de rectoría establece acciones concretas para reducir la incidencia de las infecciones asociadas al cuidado de la salud, mejorar las capacidades de prevención, vigilancia, control y generar evidencia que permita orientar la toma de decisiones sanitarias y las inversiones futuras.

La resistencia a los antimicrobianos (RAM) ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos desarrollan mecanismos que reducen o anulan la efectividad de los medicamentos utilizados para tratarlos, según un informe de la cartera sanitaria al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Esto se produce, principalmente, por su uso y manejo incorrectos de los mismos, tanto por parte de los usuarios, el sistema de salud y la industria agrícola ganadera y, como consecuencia, infecciones que antes podían curarse con tratamientos habituales se vuelven más difíciles de controlar, aumentando el riesgo de complicaciones, internaciones prolongadas y mortalidad.

La RAM provoca más de un millón de muertes por año
Se estima que la RAM provoca más de 1,2 millones de muertes directas por año en el mundo y contribuye a cerca de 5 millones de fallecimientos anuales. En Argentina, representa un desafío creciente para el sistema de salud debido al aumento de infecciones causadas por microorganismos resistentes, que generan tratamientos más complejos, prolongan las internaciones e incrementan los costos sanitarios.

Para dar respuesta a este escenario, el nuevo plan se organiza en cinco componentes estratégicos con objetivos concretos, metas medibles e indicadores de seguimiento que orientarán el trabajo con las jurisdicciones durante los próximos cuatro años y el primero de ellos está orientado a dar a conocer esta problemática y a promover la capacitación continua de los equipos de salud.

En tanto, el segundo busca consolidar la vigilancia epidemiológica y microbiológica mediante la implementación de un Sistema de Vigilancia Nacional que permita medir el consumo de antimicrobianos, expandir la vigilancia en animales para consumo, iniciar la vigilancia de la RAM en aguas residuales y de río, y establecer políticas para el descarte de antimicrobianos vencidos en farmacias.

El tercer componente se enfoca en reducir la incidencia de infecciones mediante la promoción de medidas de higiene, saneamiento y prevención en hospitales, la mejora de las coberturas de vacunación, y el monitoreo de la bioseguridad en granjas y establecimientos agropecuarios.

Por su parte, el cuarto componente apunta a optimizar el uso de los antimicrobianos. Con este objetivo se desarrollarán acciones para fiscalizar la venta bajo receta archivada, eliminar gradualmente el uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento en animales e implementar estrategias para mejorar el uso de antimicrobianos en el nivel ambulatorio y los centros de atención primaria.

Finalmente, el quinto componente promueve la generación de evidencia económica para sustentar inversiones sostenibles en diagnósticos, medicamentos, vacunas y otras intervenciones. 

También contempla el desarrollo de estudios sobre el impacto económico de la resistencia antimicrobiana y la evaluación de nuevas tecnologías que contribuyan a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones.