Sturzenegger afirmó que una nueva Ley de Semillas es clave para el campo
El ministro defendió cambios en el INASE y pidió avanzar en la protección de la propiedad intelectual.
Buenos Aires, 12 mayo (NA) — En el marco de una nueva edición de Jonagro, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, marcó hoy la hoja de ruta del Gobierno nacional para el sector agropecuario. Con una definición tajante, el funcionario aseguró que avanzar hacia una nueva Ley de Semillas es una de las reformas estructurales e indispensables para impulsar la producción argentina.
Tras las palabras de apertura de Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Sturzenegger repasó las medidas de desregulación de la administración de Javier Milei. Pero centró su discurso en un tema histórico para el campo: el marco legal de la biotecnología.
Uno de los anuncios más disruptivos de su exposición fue la transformación del Instituto Nacional de Semillas (INASE). Según explicó el ministro, el plan oficial consiste en retirar al organismo de la fiscalización directa.
“Lo que estamos haciendo con el Inase es transferir la potestad de la fiscalización al sector privado; el Inase va a quedar como un tribunal de alzada cuando hay conflicto”, detalló. Bajo este nuevo esquema, el organismo funcionaría únicamente como una instancia de apelación o “tribunal” ante controversias, dejando el control en manos de los privados.
Sturzenegger planteó que el Gobierno tiene una “mirada distinta” sobre un debate que lleva décadas dividiendo al sector. Para el ministro, proteger la propiedad intelectual no es un beneficio para las empresas, sino para el agricultor: “El derecho a la propiedad de la semilla es defender al productor, para que tenga la posibilidad de acceder a la mejor genética”.
Para ilustrar su punto, comparó la situación de Argentina con el mercado internacional, citando el caso del algodón en Brasil. El funcionario advirtió que mientras otros países avanzaron respetando patentes, la productividad argentina se estancó.
“La Argentina podría incluso duplicar la producción de algodón si lograra incorporar genética de mayor potencial. No tener derecho de propiedad nos ha afectado fundamentalmente la productividad”, sentenció.








