La actividad física y su impacto en la salud adulta
El especialista en cardiología Diego Herrera y el profesor de Educación Física Mauricio Kugler destacan la importancia de sumar fuerza y combatir el sedentarismo.
En el marco del Día del Cardiólogo, el médico Diego Herrera y el profesor de educación física Mauricio Kugler analizaron la importancia de la actividad física en adultos, destacando no solo su rol en la prevención de enfermedades, sino también en la autonomía y el bienestar general de las personas.
Herrera explicó que la fecha se conmemora por el aniversario de la creación de la Sociedad Argentina de Cardiología y sostuvo que se trata de una oportunidad para concientizar. “En el consultorio vemos con frecuencia pacientes que llegan por hipertensión, diabetes o colesterol alto. Si bien la medicación mejora el pronóstico, muchas veces no se le da la importancia que tiene la actividad física dentro del tratamiento”, indicó.
El cardiólogo advirtió que uno de los principales problemas es la falta de movimiento, especialmente a partir de los 40 años. “Muchas personas sienten que el cuerpo se deteriora y que tienen menos fuerza, pero en realidad eso ocurre porque dejan de hacer ejercicio. No es una cuestión natural solamente, sino una consecuencia del sedentarismo”, explicó.
En ese sentido, remarcó el valor de la masa muscular como un factor determinante en la salud. “El músculo no es solo algo estético, es un órgano que tiene impacto en la presión arterial, en el metabolismo y en el riesgo cardiovascular. Además, permite mantener la independencia con el paso de los años, evitando caídas y la dependencia para tareas cotidianas”, afirmó.
Sobre el sedentarismo, Herrera lo definió como un “factor de riesgo silencioso” que ha crecido de manera sostenida. “Se genera una especie de espiral en la que cada vez se hace menos actividad física. Esto va de la mano con el aumento de la obesidad en Argentina y, en consecuencia, con más casos de diabetes, lo que impacta directamente en la salud pública”, sostuvo.
Por su parte, Mauricio Kugler coincidió con el diagnóstico y aportó su mirada desde la educación física. “El sedentarismo ha crecido mucho, no solo en adultos sino también en niños. Hoy vemos que muchas personas pasan largas horas sentadas, ya sea por trabajo o por hábitos vinculados al celular y la televisión”, señaló.
El profesor hizo especial hincapié en la situación de los adultos mayores. “Hay personas de más de 70 años que pasan gran parte del día sin moverse, muchas veces solas en sus casas. Ese deterioro se puede revertir o al menos mejorar con algo tan simple como dedicar 30 minutos diarios a la actividad física”, explicó. Además, destacó que muchas enfermedades como la diabetes, la hipertensión o las cardiopatías pueden prevenirse con hábitos activos.
Kugler también subrayó que existen múltiples opciones accesibles para moverse, especialmente en localidades que cuentan con espacios naturales. Sin embargo, advirtió que la vida moderna redujo el nivel de actividad cotidiana. “Antes la gente se movía más en el trabajo. Hoy, con el uso del celular, el televisor y los trabajos de oficina, se pasan muchas horas sentado”, indicó.
En la continuidad del análisis, Herrera marcó una diferencia clave: caminar es positivo, pero no suficiente. “Muchos pacientes dicen que salen a caminar y eso está bien porque mejora la salud cardiovascular, pero no alcanza. Caminar no genera masa muscular, y es justamente la fuerza lo que produce cambios importantes en el organismo”, explicó.
El especialista remarcó que los ejercicios de fuerza cumplen un rol central. “Hoy sabemos que no solo son seguros, sino que ayudan a bajar la presión arterial, reducir el azúcar en sangre y disminuir el riesgo cardiovascular. Antes se evitaban en pacientes con hipertensión, pero eso cambió”, afirmó.
En ese punto, Kugler detalló que existen rutinas simples que pueden realizarse incluso en el hogar. “Ejercicios como sentarse y levantarse de una silla, apoyos contra la pared, planchas o trabajos isométricos como apretar una pelota durante unos segundos tienen efectos comprobados en la mejora de la presión arterial”, explicó. Según indicó, con una frecuencia de entre dos y cuatro veces por semana y sesiones de 30 a 40 minutos, se pueden obtener resultados importantes.
Además, señaló que la pérdida de masa muscular comienza a partir de los 40 años y que muchas limitaciones en la vejez responden a esa falta de fuerza. “No poder levantarse, sentarse o moverse con facilidad muchas veces no es un problema estructural, sino de falta de masa muscular”, sostuvo.
El profesor también destacó que la actividad física tiene beneficios en la salud mental. “Ayuda a reducir el estrés porque baja el cortisol, que es una hormona que se eleva en situaciones de tensión. Por eso también mejora el bienestar general”, explicó.
Por su parte, Herrera agregó que los espacios como los gimnasios cumplen un rol social importante. “Para muchas personas, especialmente aquellas que están solas, el gimnasio es un lugar de encuentro. Además, se genera un ambiente de acompañamiento donde cada uno trabaja en su proceso”, indicó, al tiempo que buscó derribar el miedo inicial que muchas personas tienen al comenzar.
Ambos coincidieron en que empezar en casa es un buen primer paso, pero que para lograr cambios reales es necesario progresar. “El cuerpo cambia cuando cambia el estímulo. Si se busca mejorar, lo ideal es entrenar en un entorno controlado, con supervisión y con una progresión adecuada”, explicó Herrera.
Finalmente, el cardiólogo dejó una definición contundente que sintetiza el mensaje de la charla: “La fuerza no es para verse mejor, es para vivir mejor. Entrenar y mejorar la masa muscular cambia el pronóstico y la calidad de vida de las personas”.






