Joaquín Keller tras la final de paleteadas: "Todavía no lo podemos creer"
Los hermanos Keller se ubicaron entre los 10 mejores y clasificaron a Uruguay.
Joaquín Keller y su hermano Matías vivieron una experiencia inolvidable en la final nacional de paleteadas camperas criollas, que se llevó a cabo en la Rural de Palermo. Los hermanos se ubicaron octavos entre los mejores 10 del país, logrando así la clasificación para representar a Argentina en la competencia internacional que se desarrollará en Montevideo, Uruguay.
“Todavía no lo podemos creer, vamos cayendo de a poco día a día, pero la final fue muy buena, de muy buen nivel. Tuvimos la suerte de poder correr buenas vacas, logramos buenos puntos y nos metimos en el podio en varios momentos”, contó Joaquín.
Sobre la preparación y la logística para Uruguay, explicó: “El 28 de abril tenemos que mandar los caballos, va toda una federación y es mucho papeleo. Pasamos por Gualeguaychú para la aduana y después empezamos a correr el 5 o 6 de mayo. La fecha dura del 4 al 10 de mayo y no solo incluye las paleteadas: hay morfología, frenado de oro, rodeos y otras actividades distribuidas durante todos los días”.
Joaquín también aclaró su rol en la competencia: “No estoy jurando en el freno de oro, estoy controlando la prueba, los caballos, la pista y el ambiente, ayudando a la asociación en todo lo que se necesita”. Mientras tanto, un padrillo propio está corriendo el freno de oro y es el padre de las yeguas que ellos montan.
La exigencia física de la disciplina quedó clara en sus comentarios: “La vaca aprieta la bota, es muy físico, y el mayor trabajo nos lo lleva la yegua, que necesita entrenamiento previo para poder rendir en la competencia. Todo el trabajo que hacemos se nota en la pista”.
No faltó un momento de susto durante la final: Matías cayó al suelo cuando la yegua trastabilló. Joaquín contó: “Besó el suelo, el caballo rodó por encima de él, pero ni un rasguño tuvo. Fue un revolcón, algo que puede pasar en esta disciplina. A veces los accidentes forman parte del riesgo, pero afortunadamente todo salió bien”.
Además de la competencia, los hermanos destacaron la importancia del apoyo familiar y de su hinchada: “Toda la familia estuvo presente y nos alentó mucho, eso ayuda antes de cada vaca, fue un escenario fantástico. La barra fue increíble y nos dio fuerzas antes de cada corrida”.
La actuación de Joaquín y Matías fue constante y sólida: vaca tras vaca sumaron puntos cercanos a los nueve, logrando mantenerse en el podio durante gran parte de la final. “Las vacas que corrimos eran de muy buenos puntos y eso nos ayuda a siempre estar prendidos en la competencia”, agregó Joaquín.
A pesar de la exigencia, los hermanos Keller siguen entrenando con dedicación. “Estamos muy agradecidos por todo el apoyo de la gente de Tornquist que nos alentó vía virtual, nos motivó mucho y nos dio fuerzas para seguir adelante”, concluyó Joaquín.
Tras esta experiencia, regresarán a Tornquist para continuar con los entrenamientos y prepararse para la competencia internacional en Uruguay, donde buscarán mantener su nivel y representar al país con la misma pasión y disciplina que demostraron en Palermo.






