Diputados cerró la audiencia sobre la Ley de Glaciares con fuertes protestas
Ambientalistas y representantes del sector minero protagonizaron un debate tenso en el Congreso.
Buenos Aires, 25 marzo (NA) – En un clima de tensión y fuertes protestas de ambientalistas en las inmediaciones del Congreso, la Cámara de Diputados cerró este miércoles la primera audiencia publica sobre la reforma de la Ley de Glaciares, que contó con la participación de un importante número de oradores, la mayoría de ellos con duros discursos contra la minería.
La jornada, que comenzó bien temprano por la mañana bajo la conducción de los presidentes de las comisiones de Recursos Naturales, José Peluc, y de Asuntos Constitucionales, Nicolás Mayoraz, estuvo marcada por fuertes cruces entre algunos de los oradores y diputados opositores.
A partir de las 10 de este jueves, está prevista la realización de la segunda fecha de audiencias públicas, un proceso que enfrenta pedidos de nulidad en la Justicia presentados por sectores opositores a raíz de la limitación impuesta por el oficialismo en el número de oradores.
El proyecto que se discute ya fue sancionado por el Senado en el período de sesiones extraordinarias y busca redefinir el alcance de las zonas protegidas para permitir tareas de exploración y explotación económica en determinadas áreas periglaciares que actualmente están blindadas e inhabilitadas para actividades extractivistas e industriales.
LA AUDIENCIA
El primer orador fue Marcelo Alberto Arteaga, de Chubut, quien señaló que “los únicos dos arroyos que quedan están contaminados; en Las Heras se fue el petróleo y no quedó nada”.
Con un enfático discurso contra la reforma de la ley de Glaciares, Arteaga remarcó que “tenemos basurales y un campamento. Cerquita están las mineras. Nadie del pueblo trabaja en las mineras. El pueblo los mira y los va a juzgar. Hoy el litro de agua cuesta más que el combustible. en mi pueblo, de 7 días cuatro tenemos agua”, añadió.
En contraposición, el ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández, hizo una fuerte defensa de la minería y señalo que “nadie mejor nosotros estamos comprometidos con la defensa del agua”.
“La minería resulta indispensable para nuestra provincia, genera empleos que son locales y tiene la posibilidad de desarrollar a otras actividades. Esa falsa dicotomía entre el falso uso del agua y la noble minería. Solo 0,50 del agua se consume para la minería”, agregó.
En cambio, la secretaria de Ambiente y Cambio Climático pampeana, Vanina Basso, expresó su rechazo a la reforma y señaló que “el agua no es un concepto abstracto, es una condición de existencia. Nosotros somos una provincia aguas abajo, eso quiere decir que nuestro presente y, sobre todo, futuro, depende de decisiones que se toman lejos de nuestro territorio. Y por eso este debate no es ajeno, es central”.
Dijo que los glaciares y periglaciares “son reservas estratégicas de agua dulce y ocupan tan solo el 0,3% del territorio nacional; sabemos que están retrocediendo, que la nieve disminuye, que los deshielos se adelantan y eso ya está afectando a los caudales de nuestros ríos”.
La secretaria de Medio Ambiente bonaerense, Daniela Vilar, pronunció un duro discurso contra la ley de Glaciares y reclamó a los diputados que “voten en contra por mas que tengan disciplina partidaria que tengan”.
“No les den quórum para que no se trate esta ley porque afecta al futuro de nuestras familiares y la producción”, dijo y señaló que esta ley puede afectar la cuenca del rio Colorado que atraviesa cinco provincias
Vilar también se quejó de que la ex presidenta Cristina Fernández esté detenida y dijo que “necesitan tener presa a Cristina para que ustedes puedan avanzar”.
MAS ORADORES
Otra de las oradoras que hizo una fuerte defensa de la actual ley de Glaciares fue Marta Maffei, ex diputada de la Coalición Cívica y gremialista de la “Carpa Blanca”.
“Esta ley no es conveniente y no respeta nada de la legislación vigente. La Constitución Nacional establece presupuestos mínimos para todo el país. Viola el convenio 169 de la OIT. Es regresivo en los términos de los tratando ambientales vigentes”, expuso.
Y agregó que la normativa “tiene fachada de federalismo y logra discrecionalidad para que las provincias hagan cualquier cosa”.
También expuso el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien criticó la reforma de la ley porque, dijo, “el agua no es una mercancía, es un derecho humano”.
La ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, Daniela Vilar, advirtió que con la reforma a la Ley de Glaciares “se está violando el artículo 41 de la Constitución Nacional en su integralidad, junto con el Acuerdo de Escazú y la Ley General del Ambiente”.
“Es absurda la dicotomía entre ambientalismo y producción, es una falsa dicotomía. Acá lo que estamos queriendo es potenciar a nuestro país. Lo que está protegido representa apenas el 1% del territorio —unos 8.000 kilómetros cuadrados—, es realmente nada”, explicó la camporista.
“No avancen con esto, no solo por una responsabilidad institucional, sino también humana. Esto es irreversible, los glaciares no se pueden volver a generar y el daño que están provocando con esta avanzada tampoco se puede revertir”, remató la funcionaria de Axel Kicillof.
OTRAS VOCES
El director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Andrés Napoli, afirmó que con la ley aprobada por el Senado “no va a haber más presupuestos mínimos y mucho menos uniformidad porque las provincias van a establecer lo que les parezca”.
Dijo que si los inversores buscan seguridad jurídica “no lo van a tener porque habrá cientos de demandas”.
Por su parte, el representante de Resistencia Diaguita, Rolando Flores, se quejó de que tuvo que trasladarse 1350 kilómetros para tener “4 minutos de palabra”. “Cuatrocientos años de saqueo en nuestros territorios de nuestros bienes comunes para que nos 4 minutos, o sea un minuto cada 100 años”, expuso.
Señaló que la empresa Alumbrera “después de 17 años se fue dejándonos un pasivo ambiental que no se va a remediar nunca. y una falta de agua. Cada cuatro días se nos corta el agua o viene el agua sucia por la remoción de los escombros por el nuevo proyecto que intenta establecerse”.
“Ustedes tienen una gran vocación de entrega, pueden dictar las leyes que quieran, pero por Andalgala no van a pasar”, advirtió.
A su turno, el ex diputado nacional Leonardo Grosso aclaró que la Ley de Glaciares “no es una ley antiminera” sino “una ley que protege los glaciares”.
“Uno por ciento del territorio de la cordillera y 0,4% del territorio nacional. Ahí es donde no se puede porque son recursos estratégicos de la Nación declarados por esa misma ley y porque son ecosistemas muy frágiles en una situación complicada”, sostuvo el ex presidente de la comisión de Recursos Naturales.
“Es ahí donde no queremos que haya megaminería, donde no queremos que haya cianuro y explosivos. Nadie va a hacer caca en la cocina. Cada cosa en su lugar. En el resto del territorio pueden hacer y hacen lo que quieren”, aclaró Grosso.
Por su parte, la chubutense Laura Broffoni advirtió que en el debate sobre la ley de Glaciares “se juegan las últimas reservas de agua, que son irreemplazables, insustituibles”.
“El daño de esta reforma es irreversible. Reventar las fuentes de agua está mal”, subrayó.
“Déjense conmover por este movimiento ciudadano que es un récord mundial. Nunca a una audiencia pública se anotó tanta gente y esa gente no está acá ahora”, suplicó la activista.
Para Broffoni, “este proceso es absolutamente inconstitucional”, y se dirigió directamente a las “aseguradoras de las mineras” para avisar que “va a viciar cualquier inversión que se atrevan a hacer en este país”.
“Me parece extremo haber viajado 2000 kilómetros desde la Patagonia incendiada hasta acá para decir lo obvio que es que sin agua nos morimos. SIn glaciares no hay agua”, explicó.
Por su lado, la fueguina Camina Pignocchi sostuvo que “hay algo que no podemos negociar: el agua”.
“No hay desarrollo posible si no hay protección del agua porque cuando el daño está hecho no hay discurso que pueda devolver lo que se perdió. Lo paga toda la sociedad y sobre todo las generaciones futuras. Por eso esto no es solo un debate ambiental sino político y ético”, planteó.
El presidente de la empresa Hidroar, Carlos Scatizza, consideró que es necesario cambiar la ley de Glaciares vigente, que a su entender fue sancionada “sin fundamento técnico”, “sin un equilibrio entre preservación del medio ambiente y desarrollo económico”.
“Las áreas periglaciares hacen aportes insignificantes al equilibrio hídrico”. aseguró, y agregó que “un proyecto así no es causal del derretimiento de un glaciar”.
“Acá el tema no es agua o minería sino agua con minería, agua con industria y agua con inversiones”, explicó.
El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, Roberto Cacciola, señaló que “modificar la ley es clave porque el contexto productivo y ambiental ha cambiado drásticamente desde la sanción de la ley y sostener marcos rígidos no es conveniente-
“Lo que proponemos no es debilitar la ley sino perfeccionarla, adaptarla a los desafíos actuales y dotarla de mayor precisión para que cumpla mejor su propósito”, sumó.
“La minería puede ser una palanca para reactivar proyectos productivos en todo el país. Para que esto ocurre es necesario contar con un marco normativo más moderno”, concluyó.






