Desempeño reciente del mercado interno del sector vitivinícola

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Datos a enero 2026.

Leve recuperación interanual con base de comparación baja: en enero de 2026 los despachos al mercado interno alcanzaron 555.883 hl, con un aumento interanual del 0,6%. El consumo per cápita se ubicó en 1,20 litros por habitante, creciendo 0,4% respecto de enero de 2025. Sin embargo, este resultado debe ponderarse frente al cierre anual 2025, que registró una caída acumulada del 2,7% respecto de 2024 y un consumo promedio anual de 15,77 litros por habitante, 3,13% por debajo del año anterior. La mejora mensual no revierte aún la tendencia contractiva de fondo.

Reconfiguración del mix hacia segmentos de menor precio: el crecimiento de enero se explica exclusivamente por el aumento del 4,9% en los vinos sin mención varietal —que representan el 73,5% del total— y por la expansión del envase tetra brik (+5,4%), que incrementa su participación en el mercado.

En contraste, los varietales cayeron 8,8%, los espumosos 10,1% y “otros vinos” 50,6%. Se consolida así un corrimiento del consumo hacia opciones de menor precio relativo, consistente con la restricción de ingresos de los hogares.

Divergencia territorial creciente: Mendoza registró un incremento interanual del 11,2% en sus despachos, alcanzando 506.426 hl y explicando el 91,1% del total comercializado en el mercado interno. En contraste, San Juan sufrió una contracción del 57,1%, con apenas 31.009 hl enviados en enero. La brecha entre provincias se amplía significativamente, profundizando el proceso de concentración territorial del mercado interno.

Persistencia de cambios estructurales en el consumo: la leve mejora mensual convive con una tendencia descendente de largo plazo del consumo per cápita, que pasó de 23,8 litros en 2015 a 15,77 en 2025. A ello se suma la creciente competencia de sustitutos —cervezas, frizantes y bebidas sin alcohol— en un contexto de transformación de hábitos de consumo que refuerza la elasticidad-ingreso del producto y aumenta la vulnerabilidad del sector frente a ciclos recesivos.

Desafío central: consolidar la recuperación sin profundizar la segmentación. El repunte observado en enero muestra señales incipientes de estabilización, pero concentradas en los segmentos de menor valor.

Para que la mejora sea sostenible, será necesario recomponer el poder adquisitivo y recuperar dinamismo en las categorías de mayor valor agregado, evitando que el ajuste derive en una estructura de consumo cada vez más concentrada y de menor precio promedio.

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