La restauración de la Iglesia Santa Rosa de Lima entra en su etapa final
La empresa La Pantera Rosa avanza en la puesta en valor integral del templo más emblemático de Tornquist.
La empresa La Pantera Rosa, encabezada por Pablo Palavecino, lidera una intervención integral que transformó el histórico templo de Tornquist. Iluminación, recuperación estructural y puesta en valor convierten la obra en un hito para la comunidad.
La restauración de la Iglesia Santa Rosa de Lima avanza hacia su tramo final y ya comienza a mostrar una imagen renovada del edificio más emblemático de la localidad, que en abril cumplirá 119 años.
Lo que inicialmente se pensó como una simple pintura de techos y cúpula terminó convirtiéndose en una intervención profunda, con trabajos estructurales, restauración de molduras, recuperación de tejuelas, puesta en valor del campanario e incorporación de nueva iluminación.
La obra está a cargo de la empresa La Pantera Rosa, cuyo titular, Pablo Palavecino, asumió el desafío técnico y patrimonial junto a un grupo de vecinos y colaboradores de la parroquia.
“Estamos en la última etapa”
Guillermo Figueiras, integrante del grupo de trabajo, confirmó que la intervención se encuentra en su fase final.
“Ya estamos en la última etapa, nos queda poco. Cuando arrancamos parecía una utopía y hoy es una realidad”, expresó, destacando la respuesta de la comunidad y el acompañamiento municipal .
Según detalló, resta completar parte de la pintura de techos, arreglos menores en chapas y algunos sectores específicos, pero el grueso del trabajo ya está concluido.
En términos económicos, la inversión total ronda los 120 millones de pesos, una cifra muy superior a los 15 o 20 millones que se imaginaban en el inicio. “Pensábamos en algo mínimo, pero se fue agregando muchísimo más trabajo”, explicó .
Figueiras subrayó además el aporte desinteresado de Ricardo Scharf, quien fabricó en Tornquist las tejuelas faltantes para el techo, evitando costos externos y aportando experiencia local .
De pintura a restauración integral
Sebastián Anton también remarcó la magnitud del cambio.
“Nuestra idea era pintar el techo y la cúpula. Pero lo que se hizo fue una restauración. Se elevó muchísimo lo que pensábamos hacer”, sostuvo.
Anton destacó el aporte mayoritario del Municipio y el acompañamiento de la comunidad, que permitió afrontar los costos. “Es el ícono de Tornquist, la postal de la comarca. Es importante verla linda y arreglada”, afirmó.
El renovado sistema de iluminación es otro de los puntos que más impacta visualmente. “De noche se aprecia todavía más el cambio”, coincidieron los integrantes del grupo
Un valor histórico, arquitectónico y turístico
Elisabet Nori, encargada del área administrativa del proyecto, puso el foco en la dimensión histórica de la obra.
“Estamos haciendo historia. Todo está documentado: actas, presupuestos, informes contables. Quedará en soporte papel y digital para que dentro de 20 o 30 años puedan ver cómo se hizo”, explicó.
La parroquia no sólo posee valor espiritual. En su interior descansan los restos del fundador de la localidad, Ernesto Tornquist, lo que le otorga un fuerte peso patrimonial.
Además, es una de las pocas iglesias del país emplazadas en el centro de una plaza, condición que refuerza su carácter simbólico y turístico. “Si buscás Tornquist en internet, la imagen que aparece es la iglesia con la estatua del fundador. Es nuestra postal internacional”, señaló Nori.
El desafío técnico y la responsabilidad
Para Pablo Palavecino, el trabajo implicó un compromiso mayor al previsto inicialmente.
No fue una lavada de cara, fue una restauración total”, sostuvo.
El titular de La Pantera Rosa explicó que cada intervención respondió a problemas estructurales detectados en altura: molduras deterioradas, filtraciones, piezas sueltas y sectores erosionados. “La idea es dejarla lista para que dure 120 años más”, afirmó.
Entre las tareas realizadas detalló:
Restauración y remachado de tejuelas.
Aplicación de pintura poliuretánica.
Impermeabilización con base líquida.
Texturado y protección de molduras.
Recuperación y puesta en valor del campanario y la campana histórica.
El trabajo involucró entre 15 y 20 personas en distintos momentos, además del equipo estable de la empresa .
Orgullo y llamado al cuidado
Gustavo Buckle expresó la emoción que genera ver el resultado final. “Desde lejos se ve cómo refleja la cúpula. Es impresionante lo que cambió”, señaló.
No obstante, también manifestó preocupación por hechos de vandalismo detectados en la zona. Botellas y reflectores dañados encendieron la alarma del grupo, que evalúa reforzar la vigilancia y sumar cámaras en el sector de la plaza
“Después de tanto esfuerzo y gasto, necesitamos que la comunidad también la cuide”, remarcaron
Hacia una reapertura formal
Si bien la obra aún no está concluida en su totalidad, el grupo no descarta organizar un acto protocolar o reapertura oficial una vez finalizados los últimos detalles.
La restauración de la Iglesia Santa Rosa de Lima no sólo representa una inversión económica significativa, sino también un gesto colectivo de identidad.
Como resumieron sus impulsores, el templo no es únicamente un espacio religioso: es el reflejo del pueblo, su historia y su proyección hacia el futuro.
CELTTV.
Miguel Herrada
Fotos: Pablo Palavecino





